Grasa corporal

Grasa corporal
El nivel de grasa corporal es un concepto del que poco se entiende pero mucho se habla. Es la obsesión de muchos, ¿cómo puede medir mi grasa corporal?, ¿cuánta grasa debo tener?, ¿cómo puede perder grasa corporal?, y para algunos la pregunta del millón, es cómo puedo bajarla a 0!! Antes de llegar a este nivel de obsesiones, es importante comprender primero, qué es la grasa corporal.
La grasa corporal tiene la función de ser una fuente de energía en reserva. En el cuerpo estas reservas se encuentran en los adipositos, que son un tejido conectivo que se especializa en almacenar la grasa, en forma de triglicéridos (ácidos grasos libres se unen a una molécula de glicerol).
Tener un nivel de reserva de grasa corporal es ESENCIAL. Así que aquí corregimos el primero mito alrededor de la grasa: ES IMPOSIBLE TENER UN NIVEL DE GRASA CORPORAL DE 0, ya que esto sería incompatible con la vida. Las mujeres requieren mantener un mínimo de
¿Por qué es necesario este mínimo de reservas de grasa corporal? Básicamente tienen 3 funciones esenciales: mantener la temperatura corporal, brindar protección mecánica a huesos y órganos (sirve como amortiguador en golpes), y ser fuente de energía.
El cuerpo reserva energía en forma de grasa, ya que es la que más calorías aporta al quemarse. La degradación de
La grasa corporal es el combustible por excelencia para el organismo, cuando se está en ayuno / y o reposo. Para mantener las funciones básicas, el cuerpo toma energía de las reservas de grasa. Asimismo, se utilizan en períodos de ayuno prolongado, cuando no se obtiene suficiente energía de los alimentos. Esta preferencia del cuerpo para usar la grasa corporal como combustible es por el hecho de que aporta más calorías por gramo al quemarse, como se explicó. Así que siempre que se está en reposo, se están utilizando las reservas de grasa corporal para energía.
El uso de la grasa corporal como fuente de energía tiene la limitación de que se toma más tiempo para “quemarse” o degradarse. Por lo tanto, cuando se necesita energía rápida, como cuando se practica ejercicio intenso, el cuerpo cambia a utilizar carbohidratos principalmente. Además, la grasa necesita la presencia de oxígeno para ser degradada, a intensidades de ejercicio muy fuertes el oxígeno se limita, se pasa a un estado anaeróbico (sin oxígeno). Por esta razón, el cuerpo cambia a quemar carbohidratos para energía, ya que por otras vías metabólicas no requieren oxígeno para degradarse.
Ahora bien, el temor de la grasa corporal es cuando llega a excesos. Como se explicó es necesaria, pero el exceso nunca es bueno. Además de que estéticamente no es agradable para nadie, el exceso de peso por exceso de grasa corporal es lo que puede llevar a problemas de salud, como enfermedad del corazón, diabetes tipo 2, hipertensión arterial, e incluso se relaciona a diferentes tipos de cáncer.
El mecanismo por el cual el exceso de grasa corporal es dañino para la salud, aún no se comprende bien. Sin embargo, en los últimos años se ha encontrado que contrario a lo que se pensaba, el tejido adiposo no es un tejido inactivo. Se ha descubierto que la grasa corporal puede actuar como un órgano endocrino, no solo responde a diferentes signos de sistemas hormonales y del sistema nervioso, sino que secreta factores con importantes funciones endocrinas, que son los que pueden ser responsables de mediar las enfermedades asociadas a la obesidad. Entre estos factores están la leptina, que tiene efectos en el apetito y regulación del balance de energía en el organismo, así como en la regulación del sistema inmune. Las citokinas, adinopectina, y otras sustancias que secreta pueden aumentar la inflamación y mediar el desarrollo de enfermedades.
Una vez comprendido bien la función de la grasa corporal, se puede entrar más en detalle en su medición, y en los rangos en que es saluable mantenerse.